lunes, octubre 15, 2012

Ser o no ser, he ahí el dilema

Cuestionado últimamente por mi férrea posición en torno al dilema de si está bien o mal que los grupos de habla hispana canten en inglés, me dispuse a escribir algunas líneas para dejar un poco más clara mi postura y preferencia, y por sobre todo, establecer algunos puntos importantes para considerar a la hora de hacerse una opinión al respecto.
Hace algunas semanas, quizá un par de días, si me hubiesen preguntado “¿qué opinas de los grupos hispano-parlantes que cantan en inglés?” mi respuesta hubiese sido “que son una mierda” (o en un delicado eufemismo, “que no me agradan mucho”), convencido en esto por una serie de argumentos que a continuación expongo como si defendiera con coraje:

-Cantar en inglés es subyugarse a la lengua impuesta por la potencia mundial hegemónica (léase E.E.U.U.) y abandonar de manera simbólica la lengua, la cultura y la idiosincrasia propia. Cantar en la lengua propia es rebelarse contra el orden mundial en ese sentido, con los costos que ello implica (menor difusión, menor extensión, etc.). Cantar hoy en ingles es como un bárbaro cantando en latín durante el siglo III o un chileno cantando en francés a mediados del siglo XIX: o imposición o moda.
-Me parece que los grupos deben cantar en su lengua porque es la que mejor conocen, dominan y comprenden y en la que se desenvuelven de manera más apropiada, accediendo con ello a un sinfín de formas propias del idioma que son únicas e intraducibles
-A menos de que conozca muy bien la lengua inglesa, una persona hispano-parlante no podrá evitar traducir de burda manera sus ideas en castellano, convirtiéndose probablemente en un espectáculo triste para el anglosajón que lo oiga.
-Aproximándonos a la realidad nacional, si el código del mensaje es una lengua que no comprende fluidamente ni el 5% de los chilenos, el grupo no dejará ningún mensaje en su público, lo que en buena medida degrada todo el sentido de su letra a un sencillo tarareo reemplazable.

Estos son algunos de los argumentos que me hicieron tomar, hace ya bastante tiempo,  una postura crítica frente al dilema expuesto, pero que hoy no sostengo sin evaluar, por otra parte, ideas a las que me he aproximado tras extensas cavilaciones durante varios días, y que a continuación, como para equilibrar el debate, comento:

-En el caso específico de las bandas de rock (incluyendo a todas las herederas de las múltiples variaciones de este género en esta clase), no podemos despreciar que en su origen el rock and roll, como mito de la creación del género, es un derivado de diversos tipos de música folclórica estadounidense: blues, góspel, R&B, country (entre otros), lo que podría validar su canto en la popular lengua anglosajona.
-La contracción del inglés y su sonoridad hacen de este idioma uno propicio para la composición de letras que con mucho contenido no se extiendan en exceso.
-Una enorme cantidad de grupos de variedad de países cantan en ingles para expandir las barreras de su propia lengua y tener el potencial para conocerse en todo el mundo. Es el caso de bandas y músicos tan distintos como “The Hives” (suecos), “Ramstein” (alemanes), “Shakira” (colombiana) o “Phoenix” (franceses).
-Hablado por un 20% de la población mundial (1.600 millones de personas) el inglés permite la amplia propagación de un mensaje y el acceso a una enorme variedad de público, distribuido en casi todos los países del mundo.
-Junto con esto, y como dejando de lado la hipocresía, debo admitir que más de la mitad de la música que escucho está en inglés y que nunca me ha significado un problema o incomodidad.

En fin, es una discusión como para mucho andar y la creencia de una cosa u otra depende fundamentalmente de lo que uno juzgue es la finalidad de la letra en una banda, o incluso, la finalidad de la música como fenómeno en general. Por mi parte, pienso que hay que tener en cuenta y considerar siempre que no existe una finalidad única para la música, sino que existen múltiples finalidades, y quizá por eso, ya no me atrevería a decir tan tajantemente que cantar en inglés está mal (aunque yo no lo haría).

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