miércoles, octubre 24, 2012

El ocaso del indie


Fue en 2007 cuando el indie-rock, como género heredero del post-punk y brit-pop de los años 90, llegó a la cima en términos de su evolución musical, de su recepción y de su propagación, convirtiéndose en la máxima influencia para un sinfín de bandas que en los años sucesivos vendrían a imitar el modelo impuesto por agrupaciones como Franz Ferdinand o The Strokes. El caso es que hoy innegablemente dicho genero está en un proceso de transformación y decadencia, ambas al mismo tiempo, producto, por una parte, del enfoque que una nueva generación de músicos le ha otorgado, y por otra, dada la fecha de caducidad ya expirada de un estilo que en si mismo no tenía tanto que ofrecer.

Podríamos estar de acuerdo en algo: lo mejor que el indie pudo hacer, ya lo hizo. Ya fueron creados los grandes himnos del género, ya adornamos los altares de las bandas que hicieran de nuestra adolescencia un soundtrack que incluyera "Reptilia", "Jacqueline" y "Fluorescent Adolescent". El rock que vive desde los años 60 en -y de su- permanente evolución, vio nacer a principios de la década pasada el género que la dominara, y casi no hubo banda de Late ingles o norteamericano en aquellos años que no llevara, en alguna parte del nombre que la describiera, el apelativo de indie. Me permito en breve la licencia para nombrar algunas de las bandas que quizá describan mejor la escena de la que hablo: The Strokes, Franz Ferdinand, Arctic Monkey, The Fratellis, The Kooks, Klaxons, Bloc Party, Ok-Go, The Libertines, Travis, The Killers, Mando Diao, MGMT.

Pero todo movimiento tiene sus límites y el indie hoy ha tocado techo. Las nuevas bandas nominadas al género, nacidas a partir de 2007, en mi opinión, o pecan de copiar a sus bandas influencias o pecan de abandonar el género y experimentar creativamente (pecado sumamente próspero en algunos casos). Y es lo que sucede: los estilos alcanzan la cumbre y no bien la tocan, comienzan su descenso y decadencia, y no es como para ponerse a llorar o escribir un epitafio sobre la tumba de los grupos que aún presentándose en vivo recurren a una actualización constante para mantenerse en pie, sino para incentivar a la escucha de las nuevas formas adquiridas por la música popular, consecuencias del indie, que en su amplia variedad se producen actualmente (y que este blog se ocupa de revelar): en el caso de Chile, como siempre, asociada a la música folk y ahora último, sumamente cercana a la escena electro-pop, que guarda sus orígenes en el disco "Corazones Rojos" (1990) de Los Prisioneros; en los países pioneros musicalmente, especialmente Inglaterra y Estados Unidos, bajo la forma del post-rock, el math-rock y el electro de vanguardia. 

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