martes, octubre 30, 2012

Defensa a Lollapalooza

Mucho se ha hablado del excesivo costo de las entradas para el concierto Lollapalooza, a realizarse el próximo año los días 6 y 7 de abril en nuestro país, y quisiera dedicarme en esta entrada si no a desmitificar esa opinión, a cuestionarla por la singularidad que aparenta, ocultando un fenómeno mucho más complejo que el que se aprecia en el slogan de sus predicadores.
Partamos por los datos duros: el precio de las entradas al concierto doble. Las primeras cinco mil entradas vendidas, a un costo de 45 mil pesos, aseguraban ambos días del festival para los fanáticos dispuestos a pagar por anticipado un concierto incierto y desconocido. Agotada esta venta previa, llamada early-bird, la pre-venta 1 ofrecía ambas entradas por 60 mil pesos. Los tickets para el Lollapalooza hoy disponibles, pre-venta 2, cuestan 75 mil pesos por los dos días de música, que incluyen a las más de cincuenta bandas y músicos que han confirmado su asistencia. He ahí la evolución que han tenido los precios para el festival de música desde el comienzo de sus ventas en Agosto, hasta el día de hoy. Para mis comentarios a continuación me quedaré con el precio actual como referencia.
Es cierto que 75 mil pesos no es poco dinero y baste para cerciorarse de esto notar que en Chile es algo así como un tercio del sueldo mínimo. Desde esa perspectiva sin dudas es bastante dinero, pero no nos engañemos y seamos francos: el Lollapalooza en ningún momento ha pretendido ser un espectáculo para las grandes mayorías en nuestro país, como tampoco han tenido esa pretensión los artistas de vanguardia o las compañías de teatro del barrio Lastarria. Este festival importado de U.S.A. tiene claro cual es su público y a quienes apunta: una clase media, sino media-alta, por lo menos media-media-alta, y bajo esas consideraciones ha fijado el precio que conocemos. A ese público es de hecho al que apuntan la mayor parte de las productoras en Chile. Ahora, considerando que ese es el público al que aspira llegar el Lollapalooza, lo que se nota incluso en el repertorio de bandas que trae  (que no son precisamente las más pedidas en la radio ni mucho menos), y sólo bajo esa perspectiva, me parece que en realidad el costo de la entrada no es un exceso, y que incluso, en relación a la media de los conciertos que se realizan en nuestro país, es barato.
Sumemos por ejemplo la entrada de solamente 3 grupos que han tocado ya en Chile en espectáculos individuales y que ahora vienen juntos al festival: "Pearl Jam" (cancha 35.000), "Franz Ferdinand" (cancha 19.800)  y "The Hives" (cancha 18.000). Son  más de 70 mil pesos por las 3 bandas, y si agregamos a esto la locomoción para llegar a cada uno de los lugares, el tiempo invertido en viajes y quizá el gasto asociado a la compra de bebestible o comida a en cada concierto por separado, la suma supera incluso al ticket para el Lollapalooza del 2013, o sea, en resumidas cuentas, basta con que te gusten 3 grupos de todo el line-up para justificar el gasto (al menos en relación con los precios de los conciertos promedio en Chile). Ahora, por lo mismo, en la medida en que más grupos de los confirmados por la productora sean de tu gusto el valor de la entrada se justifica y puedes llegar a considerar que para lo que ofrece el evento su valor es coherente. Y es como para esto dada la cantidad de buenos grupos que vienen al festival, de los cuales no hemos mencionado aun a "A Perfect Circle" (que se presentará por primera vez en Chile), "Queens Of The Stone Age" (que estuvieron en una de las últimas ediciones del Maquinaria), "Kayser Chiefs", "Tomahawk", "Foals", "Crystal Castles", "The Black Keys", "Keane", "Two Door Cinema Club", sin siquiera mencionar a los artistas chilenos o exponentes de la música electrónica que se presentarán también.
Otro asunto muy distinto, aun cuando toca al Lollapalooza de manera tangencial, mucho más extenso y general, es el del exagerado precio que pagamos los chilenos por los conciertos, en relación por ejemplo, al que se paga en países como Argentina o Brasil. Esa es una crítica con la que estoy totalmente de acuerdo, pero que siento no se expresa tanto en Lollapalooza como en cada concierto particular de banda inglesa o norteamericana que cobra por cancha entre 25 y 30 mil pesos. De hecho por eso mismo, personalmente, suelo no asistir a esos eventos (por mucho que ame a las bandas), porque me parece una pequeña estafa y un gran robo el a menudo desmesurado valor de las entradas. Lamentablemente para el caso de esos conciertos, la única protesta que podemos hacer es no asistir. Estamos lejos aún de poder generar un movimiento ciudadano por la rebaja a la entrada de los conciertos de rock o por la exigencia de un apoyo estatal para la subvención de los tickets de cancha, después de todo, el hobby de la música, es un hobby burgués. 
Por esa razón, me quedó con Lollapalooza y defiendo su escena, especialmente este año, tan rica en artistas y músicos de calidad, porque lo considero como festival, una de las pocas instancias realmente amables y asequibles para la recreación de los amantes de la música pop, casi pop y no tan pop.

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