martes, septiembre 25, 2012

Cuando te miran más abajo

Muchas veces he escuchado a la gente hablar de lo rica que fue su niñez en términos musicales. "The Beatles", "Pink Floyd", "Bob Dylan" y otros de los grandes se repiten con mucha soltura y orgullo, casi recalcando que favorecen un nivel cultural e intelectual más desarrollado: de cabro shico. En mi caso, me tocó nacer en una familia de costumbres populares y a la chilena trabajadora. Mis mañanas antes del colegio escuchando la radio Pudahuel y, al atardecer, la Corazón, con un Willy Sabor convertido en la estrella más brillante del dial. 
Mis fines de semana se alternaban entre la música kitsch y lo que estuviera "sonando" por la rock and pop(de la buena época al menos). En resumen, entre la cumbia y la balada romántica inoxidable mi cabeza daba vueltas con melodías pegadizas y letras simplonas que a las señoras de las cuatro décadas dejaban sin aliento. 
Consecuencia de esto fue llegar muy tarde a los clasicazos del rock, que si bien se me hacían familiares, eran material desconocido para un prepúber que tarareaba alegremente el Noa Noa. Al llegar naturalmente al momento de elegir mi tribu urbana y tomar una identidad musical (porque encasillarse es lo que corresponde), en el rock alternativo, más específicamente el indie rock, encontré algo que sin sentir de mi propiedad me parecía cálido y como saborear "la receta de la nona". La supuesta incoherencia de estas decisiones desconcierta al típico hombre light: hay prejuicios.
Resulta a lo menos gracioso pensar que existen personas capaces de creer que una cuna bien alimentada o un nivel de vida más sofisticado implica superioridad. Más idiota es la solidez con la que se sostienen estos pensamientos en la sociedad actual. Casi automáticamente, quien escucha Reggaetón es un pobre diablo sin futuro al lado del hijo de la clase media alta que nunca supo quien fue Zalo Reyes. Para rematar una cadena asquerosa de desprecio al humano, el chileno con poder olvida que el yankee, el francés y el alemán lo miran con asco, con decir que algunos creen que no tenemos agua potable y otros no saben de nuestra existencia como país.
En fin...entre el amor a la música y el eterno respeto a figuras del calibre de Juan Gabriel, Roberto Carlos y hasta Albert Hammond (en español) me pregunto...
¿Un pendejo de mierda en Liverpool debería ser más original que yo?

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